Lobita Amanda

Los personajes de esta historia pertenecen a Stephenie Meyer. Pero la historia es mía, disfrútala ;)
El proyectil de papel

Era un nuevo día de escuela, pero para Jacob, un chico de diez años, era un nuevo día de horrendas matemáticas y aburrida historia. Llegó a clase con el mismo ánimo de siempre, y se sentó junto a su mejor amigo Quil a esperar a que el maestro empezara el discurso de una hora y media sobre las fracciones.

Lo que Jacob no esperaba, era que sus risas debido a un chiste de Quil se detuvieran gracias a la entrada de una nueva chica al salón. Sus ojos de un color chocolate y su piel pálida lo hipnotizaron. La chica dió un tímido vistazo a los alumnos sentados en cada asiento, y se estancó en Jacob. Un leve sonrojo invadió todo su rostro y bajó la mirada.

—Chicos, ella es Isabella Swan. Trátenla bien, se los pido —el maestro recalcó la última frase, el último alumno llegado a esa clase no tuvo muy buenas experiencias.

El maestro tomó un libro que estaba sobre su mesa, y envió a Isabella a tomar asiento. Ella asintió y se dirigió al puesto vacío mas cercano, y para la suerte de Jacob, era en frente de él.

No puso atención a toda la clase por estar pensando en como acercarse a Isabella. La primera opción que cruzó su mente fue por la que optaban la mayoría de sus amigos. Lanzarle una bola de papel.

Siempre veía como Quil le lanzaba proyectiles a Claire, pero él se ganó el odio de esta. Mala opción.

La siguiente era acercársele y hablarle, pero era un verdadero desastre hablando con chicas. La última vez que le habló a una, sus manos sudaban como verdaderos ríos, las palabras no le salían y terminaba diciendo alguna ridiculez. Es por eso que lo único que quería era crecer pronto y no tener esos estúpidos problemas.

La hora terminó, el timbre sonó, y todos salieron corriendo por la puerta, incluida Isabella. Jacob pasó el resto del día en las nubes, no prestó atención a los chistes de Quil, ni a la clase de Ciencias.

Ahora tenía que ir a la clase de historia, y estaba totalmente decidido a pedirle a Isabella que almorazara con él. Y se le había ocurrido una idea mejor, ¡Enviarle un papel con un mensaje! como una mezcla entre las cosas que se hacen normalmente.

Entró a clase con aires de grandeza, pero se cohibió cuando vió a Isabella sentada en el mismo puesto que antes. Por un minuto pensó en sentarse con ella, ya que no tenía compañero, pero Quil lo tomó del brazo y lo sentó junto a él.

Cuando el maestro no veía lo que hacían, arrancó una hoja de su cuaderno y escribió: "Hola, soy Jacob, ¿Te gustaría almorzar conmigo? Estoy atrás tuyo" Su letra no era la más legible, pero se esforzó en hacerla ver mas pulcra y caligráfica.

Vaciló un rato mientras jugaba con la bola de papel. Quil, harto de ver su indecisión, tomó el papel y se lo lanzó. Este aterrizó en su mano derecha, e Isabella la tomó con curiosidad y luego volteó para ver que ocurría. Su mirada se dirigió a Quil con desdén, pero él señalo a Jacob, quien intentaba hacerse el desentendido.

—Isabella, ¿Podrías explicarme de que estaba hablando? —el maestro se percató de la distracción de Isabella.

—Pues... —nuevamente sus mejillas errojecieron y se calentaron rápidamente— Usted acaba de decir que la edad media en Europa fue una época oscura donde el crecimiento del saber y el descubrimiento fueron detenidos y estaban reservados solamente para personas muy importantes.
El maestro asintió soprendido y continuó escribiendo en la pizarra y explicando.

Isabella abrió aquel papel con rabia, y leyó el mensaje. No sabía si aceptar, gracias a esta cosa había sido humillada, pero quiza almorzar sola no sería algo bueno. Las burlas de niños crueles pueden llegar más rápido de lo que se piensa.

Mientras, Jacob se golpeaba la cabeza pensando en lo estúpido que había sido. Y maldecía a Quil por haberle hecho tal cosa, él jamás lo humilló frente a Claire. Si fuera posible, saldría humo de sus oídos debido a la rabia contra su amigo.

Cuando el timbre sonó, Jacob salió normalmente, pero Isabella se detuvo frente a él.

—Hola, ¿Tu eres Jacob? —preguntó con timidez.

—Sí, y tu eres Isabella —lo dijo muy seguro, pues su nombre había quedado grabado en su memoria instantáneamente.

—No, por favor llámame Bella —se apresuró en decir. Como detestaba que la llamaran Isabella.

—Esta bien, Bella es mas bonito.

No fue hasta ese punto de la conversación en que Jacob se dió cuenta de que no sudaba, no tartamudeaba ni decía ridiculeces. La conversación salía con tanta naturalidad junto a ella. Eso le hizo darse cuenta de que ella era especial.

—Entonces Jacob, ¿Vamos a almorzar? —preguntó Bella insinuando que había aceptado la invitación de Jacob.

—Claro —dijo Jacob con su enorme y blanca sonrisa— Oh, por cierto, si quieres llámame Jake.

—Esta bien Jake —Bella le contestó con una sonrisa un poco mas retraída que la de Jacob, pero la sinceridad era la misma.

Juntos caminaron a la cafetería, riendo de chistes que iba contando Jacob. Ambos veían una gran amistad acercarse, y quien sabe, según los pensamientos de Jacob, podrían llegar a ser algo más.
¡Chan! inspiración de último momento. Basado en hechos reales xD ojala les guste :)
-Amanda-

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